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Imagen de la parte superior de la portada del Informe global sobre tecnología de asistencia, elaborado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y UNICEF. Aparecen los logos de las dos organizaciones y el título del informe, en inglés, en color blanco sobre fondo morado.
10/06/2022

Más de 1.000 millones de personas no tienen acceso a tecnologías de asistencia. ¿Cómo puede solventarse esta desigualdad?

El acceso a la tecnología de asistencia es un derecho humano y una condición previa para la igualdad de oportunidades y participación en la vida social y económica para una tercera parte de la humanidad. Actualmente, más de 2.500 millones de personas en todo el mundo necesitaría y se beneficiarían de uno o más productos de asistencia, cifra que podría ascender a 3.500 millones en el año 2050. Sin embargo, más de 1.000 millones no tienen acceso a ellos, por diferentes causas, gran parte de ellas vinculadas al nivel de desarrollo tecnológico y educativo y al nivel socio-económico del país, región o familia. Son así, al mismo tiempo, un resultado y un factor generador de desigualdad, según las conclusiones del estudio ‘Informe global sobre tecnología de asistencia’, elaborado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y UNICEF.

“Negar a las personas el acceso a estas herramientas que cambian la vida no solo es una violación de los Derechos Humanos, es una falta de visión económica. Hacemos un llamamiento a todos los países para que financien y prioricen el acceso a la tecnología de asistencia y brinden a todos la oportunidad de alcanzar su potencial”, advirtió el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, durante la presentación del documento.

El estudio se ha llevado a cabo en 35 países, con la participación de casi 330.000 personas. «Existe una considerable desigualdad global entre los países en en términos de acceso. Los resultados de las encuestas de estos países muestran que el acceso estimado (es decir, la proporción de de personas que tienen sus necesidades cubiertas) oscila entre el 3% y el 90%. Tanto la necesidad como el acceso varían con el Índice de Desarrollo Humano, un índice compuesto de la esperanza de vida, la educación y la renta per cápita», advierte el estudio.

Gráfico sobre las principales barreras de acceso a tecnologías y productos de asistencia, del Informe global sobre tecnología de asistencia elaborado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y UNICEF.

Los productos de asistencia pueden mejorar el rendimiento en todos los ámbitos funcionales clave, como la cognición, la comunicación, la audición, la movilidad, el autocuidado y la visión. Pueden ser productos físicos, como sillas de ruedas, gafas, audífonos, prótesis, dispositivos para caminar o almohadillas, o digitales, como software y aplicaciones que ayudan a la comunicación, la gestión del tiempo, seguimiento, etc. También pueden ser adaptaciones del entorno físico, por ejemplo, rampas portátiles o pasamanos.

La Organización Mundial de la Salud destaca que “los productos de apoyo generalmente se consideran un medio para participar en la vida comunitaria y en la sociedad en general en igualdad con los demás. Sin ellos, las personas sufren exclusión, corren el riesgo de aislamiento, viven en la pobreza, pueden pasar hambre y verse obligadas a depender más del apoyo familiar, comunitario y gubernamental”.

Gráfico sobre Beneficios de la tecnología de asistencia en diferentes niveles (individual, comunidad y sociedad), del Informe global sobre tecnología de asistencia elaborado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y UNICEF.

En este contexto, la publicación de la OMS y UNICEF recoge diez recomendaciones y áreas sobre las que definir proyectos, acciones e inversiones concretas. Son:

Recomendación 1: Mejorar el acceso a la tecnología en todos los sectores clave del desarrollo (especialmente, en salud, educación, trabajo y asistencia social).

Recomendación 2: Garantizar que los productos de apoyo sean seguros, eficaces y asequibles.

Recomendación 3: Ampliar, diversificar y mejorar la capacidad de la mano de obra. Es clave incrementar los conocimientos, habilidades motivación, actitudes y despliegue del personal que trabaja en el sector de las tecnologías de apoyo.

Recomendación 4: Implicar activamente a los usuarios de tecnología de asistencia y sus familias. Deben ser considerados socios en la tecnología de apoyo, desde el diseño de los servicios y prestación de servicios hasta el seguimiento y la evaluación.

Recomendación 5: Aumentar la conciencia pública y combatir el estigma. Se necesita apoyo político para desarrollar el sector de las tecnologías de apoyo para lograr una cobertura universal, a través de un enfoque basado en los derechos.

Recomendación 6: Invertir en datos, para definir políticas y estrategias basadas en datos reales.

Recomendación 7: Invertir en investigación, innovación y un ecosistema propicio. El sector de las tecnologías de asistencia y apoyo está cambiando rápidamente, debido a los avances tecnológicos y a la evolución de las necesidades.

Recomendación 8: Desarrollar e invertir en entornos accesibles. Son fundamentales para la independencia, la comodidad, la participación e inclusión, ya que permiten a los usuarios utilizar los productos de asistencia con el mínimo esfuerzo por su parte o la del cuidador. Los entornos habilitantes benefician a todos.

Recomendación 9: Incluir la tecnología de asistencia en las respuestas humanitarias, junto a los kits quirúrgicos de emergencia. Las instalaciones de respuesta a emergencias deben estar libres de barreras e inclusivas.

Recomendación 10: Proporcionar asistencia técnica y asistencia económica a través de la cooperación internacional para apoyar los esfuerzos nacionales.

Gráfico sobre los principios que debe cumplir la tecnología de asistencia (accesibilidad, adaptabilidad, aceptabilidad, asequibilidad, disponibilidad y calidad), del Informe global sobre tecnología de asistencia elaborado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y UNICEF.

Responsabilidad y trabajo conjunto

Para garantizar la aplicación y avances reales en todos esos puntos y caminar hacia el objetivo global de accesibilidad universal de las tecnologías de apoyo, el estudio advierte de la conveniencia de que se integre en los sistemas de atención sanitaria y social.

Asimismo, subraya la necesidad de la implicación y acción «decidida» por parte de todas las partes interesadas, desde los organismos multinacionales, gobiernos nacionales y autoridades regionales y locales, a los usuarios y sus familias o cuidadores; las organizaciones que representan a las personas con discapacidad, a las personas mayores o personas con enfermedades crónicas; los proveedores de servicios profesionales y sus asociaciones; diseñadores e ingenieros; fabricantes; proveedores instituciones académicas; comunidades; el sector privado (incluyendo las empresas de información, comunicación y tecnología); donantes, organismos de financiación e inversores; medios de comunicación; ONGs, y agencias de la ONU y organizaciones de desarrollo.

Si quieres ser parte activa de esa acción y te gustaría tener más información, puedes acceder al informe completo, en el siguiente link: ‘Informe global sobre tecnología de asistencia’